ESTO
ES VELEZ SARSFIELD Vélez Sarsfield es un club de
fútbol fundado hace ya más de 90 años.
Con el correr del tiempo se ha convertido en una de
las instituciones deportivas, culturales y educacionales
más importantes del país. Su lema "Deporte
y Cultura" ha alcanzado justificada difusión.
Cerca de 28.000 socios que pagan una cuota mensual de
10 dólares americanos disfrutan de sus campos
de juego y sus gimnasios, donde pueden practicar 30
disciplinas deportivas. A su vez, el Departamento respectivo
conduce 22 actividades culturales y el centro educacional
cobija diariamente a 1200 alumnos, en los niveles preescolar,
primario, secundario y terciario.
El corazón del Club es el estadio "José
Amalfitani", así llamado en homenaje a quien,
ejerciendo durante más de 30 años la presidencia
de la Institución, contribuyera más que
nadie a reemplazar el pantano que allí había
por un verdadero coloso de cemento, orgullo no sólo
de los velezanos sino para el fútbol argentino
todo. Recientemente, Vélez fue el escenario principal
del Mundial Juvenil Sub-20 disputado en la Argentina,
cuyo representativo ganó este certamen jugando
todos sus partidos en el Amalfitani. Además,
el Club fue subsede del Mundial '78, también
ganado por la selección "albiceleste".
Sin embargo, para sus hinchas -a los que no en vano
se llama "fortineros"-, Vélez será
por siempre "El Fortín", como se lo
conoce desde aquellos tiempos lejanos en que su cancha
se ubicaba en el barrio de Villa Luro, entre las calles
Basualdo y Schmidl, y 11 leones hacían de ése
un bastión casi inexpugnable, que en 1928 albergá
el primer partido nocturno en la historia del fútbol
argentino.
Esa misma identidad de equipo aguerrido y conquistador
que le impusiera el gran Victorio Spinetto, primero
como jugador en aquel "Fortín" de la
década del '30 y luego en 14 años ininterrumpidos
como técnico del equipo, permitió a Vélez
convertirse en el club más triunfador del fútbol
argentino en la última década del siglo
XX, lapso en el que ganó cuatro campeonatos argentinos
y cinco copas internacionales. Entre estos logros se
destaca la Copa Europeo-Sudamericana de 1994, que obtuvo
en el Estadio Olímpico de Tokio venciendo al
gran Milan de Baresi y compañía por 2
a 0. Para acceder a esa final, Vélez debió
vencer en la final de la Libertadores al San Pablo,
el otro gran equipo de aquellos años junto con
el milanés, que venía de ganar las dos
anteriores ediciones del certamen intercontinental.
Y lo hizo nada menos que como visitante, en una recordada
definición por penales en el Morumbí que
hizo estremecer Liniers y alrededores.
Antes de esos años '90 gloriosos para la Institución,
Vélez solamente contaba en su haber con un título
de Primera División, obtenido en 1968 de la mano
de grandes jugadores como Daniel Willington, José
Miguel Marín y Carlos Bianchi, quien comenzaba
a aparecer en aquella formación como un genuino
producto del semillero velezano y que bastantes años
más tarde, en 1993 más precisamente, volvería
como técnico al Club para sacarlo campeón
de todo. De su mano, se afirmaron en la primera velezana
varios valores jóvenes, como Christian Bassedas,
Mauricio Pellegrino, Omar Asad y José Flores.
Pero la gran figura de ese equipo no fue otro que José
Luis Chilavert, quien se convirtió en símbolo
de este período sin precedentes en la historia
del Club con sus atajadas, su personalidad avasallante
y esa pegada que le permitió revolucionar el
puesto de arquero desde la valla velezana, con varios
goles de tiro libre y de penal que ya entraron en la
historia del fútbol.
Hoy, Vélez Sarsfield continúa firme en
ese sendero trazado por "Don Pepe" Amalfitani,
en el que la humildad y el amor por el Club son valores
fundamentales. Fue gracias a ellos, al fin y al cabo,
que Vélez lográ crecer en forma inimaginable
luego de aquel descenso que sufriera en 1940, que lo
dejara al borde de la desaparición. Por eso,
la mayoría de los futbolistas que llegan a la
primera división continúan haciéndolo
provenientes de las divisiones juveniles del Club, y
no de otras entidades o mediante grandes inversiones.
Y por eso, también, Vélez, aún
con todas las dificultades que existen hoy en día
para ello en la Argentina, continúa creciendo
en lo social, aportando nuevos lugares para el esparcimiento
de la comunidad como su majestuosa Villa Olímpica
de Ituzaingó.
El fútbol, está claro, es el deporte
rey en el Club, y su principal imán para atraer
multitudes. Así lo recuerda el Monumento a los
Campeones levantado frente a la entrada principal, en
el que distintas placas de bronce recuerdan los nombres
de todos los futbolistas que consiguieron títulos
con la "V" azulada. O la vitrina del hall
central, en la que pueden verse las réplicas
de las copas internacionales ganadas por la Institución.
No por nada, en definitiva, Vélez es el quinto
equipo mejor ubicado en la tabla histórica del
profesionalismo argentino, detrás de River, Boca,
Independiente y San Lorenzo. Ni tampoco es casual que
sea, de todas aquellas instituciones que alguna vez
descendieron en el fútbol local, la que más
tiempo lleva ininterrumpidamente en la primera división.
Pero Vélez también es vóley, básquet,
atletismo, ajedrez y muchísimas actividades deportivas
y culturales más. Un club que, como bien decía
José Amalfitani antes de que llegaran los éxitos
futbolísticos, supo entender, tal vez antes que
ningún otro, que "cada chico que entra es
un campeonato ganado". Y que, por eso, siempre
será campeón.
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